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martes, 20 de octubre de 2009

Ser la oveja negra es un honor!




Todo tiene su perspectiva… me explico, cuando te dicen que eres la oveja negra del grupo, en el colegio, en el trabajo, en la familia… en el entorno que quieras ubicarlo.
SONRIE! Esto que en ocasiones no nos gusta, porque suena como a rebeldía, como a que no encajas… es uno de los mejores halagos.
Ser la oveja negra ha sido una de mis características, siempre cuestiono, averiguo, y voy de acuerdo a mi forma de pensar, no soy de rebaño. Puedo pertenecer a un rebaño y me encanta, me identifico con todas las ovejitas con mucha facilidad.
Me gusta compartir balidos, con las demás ovejitas y disfrutar de la grata compañia a la hora del almuerzo en un pastizal. Disfruto de las carreras por las praderas y los saltos por la montaña. Me gusta vivir en el rebaño.
Pero cuando cuando dicen que debo hacer lo que hace el rebaño…mmm! Si me parece, como ir a beber a agua cristalina al manantial, pueden contar conmigo. Pero si tratan de convencerme, que vaya a visitar al lobo, nnnk, no apunten en la lista, porque siempre trato de averiguar un poco más, y he leído… me parece que en Google, que los lobos nos quieren comer. Y zas .... que me voy a poner a tiro.
Una vez vinieron tres ovejas, a decirme… oye tú, como las demás ovejitas te escuchan, te daremos tres manojos de berro (con lo que me gusta!!!), si les dices que será un nuevo juego, y que es divertido tirarse, del precipicio.
Mis ojitos, que son pequeños, se abrieron a más no poder, les dije: que si bien soy la oveja negra del rebaño, mi alma no es negra como la de ellas, que si me oían las demás ovejitas, mi responsabilidad era doble, tenia que preocuparme por el grupo, y no dañarlo.
Les cuento esto para que sepan no solo los lobos, son malos, sino también hay ovejas con piel del lobo.
Pero regresando, a lo que hablabamos, ser una oveja negra, es un honor, y es un tonto el que usa este calificativo como despectivamente, porque también en he leído (verán son muy inquieta con el saber) en Wikipedia, que si bien el negro es la ausencia de color de un objeto, ya que no refleja ninguna radiación visible; en sentido fisiológico, resulta de la ausencia de toda impresión luminosa. Casi siempre es utilizado en connotaciones negativas, pero, para su saber, y su conocimiento: “es la presencia de todos los colores, la ausencia es el blanco”
Quiere decir que mi amiga la ovejita Filosófica (que por cierto siempre anda dándome ánimos) no esta equivocada, cuando me dicen oveja negra, es el equivalente a que me digan Ovejita de los Mil Colores!!!
Como ven ser la oveja negra, es un honor!!!
AUTOR: fuente.R.C. de interes

lunes, 12 de octubre de 2009

Una reflexión muy certera


Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo.

Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces…..nadie recoge cosechas sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra.

Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni se mete en el barco sin temerle a la tempestad, ni llega al puerto sin remar muchas veces.

Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge rosas sin sentir espinas.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Aceptación


Aceptación significa que puedes encontrar en tu corazón la serenidad que te libere del pasado con sus errores y pesares, te trasporte hacia el futuro con una perspectiva nueva, y te haga apreciar la oportunidad de una nueva vida.

Aceptación significa que cuando haya momentos difíciles en tu vida, sabrás hallar el amparo y el consuelo para aliviar tus pesares.

Hallarás nuevas aspiraciones y esperanzas, e indulgencia en tu corazón.

Aceptación no significa perfección para siempre.

Solo significa que te sobrepondrás a la imperfección.

Aceptación es la senda hacia la paz, para liberarte de lo peor,conservar lo mejor,y hallar en tu alma , la esperanza que te acompañe toda la vida.

Aceptación es la mejor defensa del corazón, el mayor bien del amor, y la manera más fácil de seguir creyendo en tí y en los demás.

REGINA HIL de iTerapeutas.es

domingo, 16 de agosto de 2009

El papael del pasado


Somos el producto de todas las experiencias que vivimos,todas las personas que conocimos,todos los sueños que pudimos o no realizar.También debemos recordar que aquellos que queremos son el producto de su pasado.
Traen consigo sus miedos,perjuicios,éxitos,alegrías,todo aquello que los hace ser quienes son a esta altura de la vida.

No debemos negar nuestro pasado, pero tampoco debemos dejarnos esclavizar por él.Esta elección depende de nosotros.

El ayer nos puede servir para ayudarnos a predecir de algún modo el mañana.Vivir en el pasado es una alternativa muy triste para vivir el presente.

Cada relación que formamos tiene el potencial de enriquecer el presente y mejorar el futuro. Al unir dos o más mundos especiales, estamos uniendo una combinación de ideas, experiencias y posibilidades que nunca volverán a suceder.Esto representa una de las mayores alegrías del amor y uno de los mayores desafíos al mismo tiempo.

Leo Buscaglia
www.iterapeutas.es

jueves, 6 de agosto de 2009

Los ciclos de la vida



Leído en un famoso blog..... para decidir muchas cosas.

La vida es una serie de ciclos que se van formando según las diferentes etapas que vamos pasando. La vida es un constante movimiento dentro del tiempo y el espacio, y estos ciclos van formando una cadena, que según la calidad y fuerza que tenga, va a determinar la calidad de vida que tengamos. Cada situación vivida en una etapa debemos de concluirla. Es decir cerrar ese círculo para poder pasar a la siguiente etapa.

Tenemos la etapa de nuestra infancia, de cuando fuimos niños y dependíamos de algún adulto. Probablemente, en su momento hubo sentimientos de desamparo, de envidia con los hermanos y en fin, muchos hechos que nos pudieron lastimar. Sin embargo no existen mayores responsabilidades, mamá y papá resuelven todo. Para pasar a la siguiente etapa debemos cerrar este ciclo, a través del perdón y quedándonos con lo mejor de ella. Este ciclo tiene sus propias características, vivencias, emociones, capacidades, pensamientos, retos, etc.

Sigue la etapa de la adolescencia con sus virtudes y sus defectos.
La época en que queremos hacer muchas cosas pero todavía estamos sujetos a las personas mayores que “no me entienden” y “no me dejan hacer nada de lo que yo quiero”. Somos capaces de hacer cualquier locura. Estamos despertando a una nueva vida desconocida para nosotros. Empezamos a descubrir al otro sexo, y nos empieza a llamar la atención. Experimentamos nuevas sensaciones. Existe un ansia de vivir y tener nuevas experiencias. También hay muchas vivencias, seguramente algunas decepcionantes y otras de incomprensión, puede haber algún rencor hacia los padres o hacia alguien. Es la época donde surge normalmente nuestro primer amor.
Este ciclo también tiene sus propios retos características, riesgos, emociones y pensamientos. Somos indecisos, volubles, ágiles, rápidos, si estamos a gusto no existe el cansancio. Pero también es la etapa de vivencias grandiosas, nuevas y llenas de satisfacción.

Para pasar al siguiente ciclo, igualmente limpiemos nuestra vida de esas sensaciones que nos hacen daño. Perdonemos y cerremos este ciclo en paz agradeciendo todas las enseñanzas vividas y experimentadas.

Está la etapa de la juventud donde definimos realmente nuestra profesión o actividad a la que queremos dedicarnos. Normalmente ya hemos tenido o tenemos novi@ y pensamos en formar una familia en cuanto podamos. Ya tenemos, mas o menos, una línea definida en la vida. Sigue habiendo riesgos, retos, y características, así como pensamientos acerca de nuestras vivencias. Aquí pueden surgir problemas con la pareja, y con el trabajo.
Quedémonos con la enseñanza y dejemos a un lado todo lo que nos pudo hacer daño. Nuestra parte física es muy ágil. Es el ciclo de los grandes sueños. Mantenemos un alto grado de energía. Podemos dejar de dormir, pero nunca dejar de asistir a una fiesta hasta el final.

La etapa del adulto medio es la más grande, la más rica en vivencias y debe ser la más sólida. Este empieza en la etapa de la vida en la que nos convertimos en padres o definimos nuestra vida independizándonos y empiezan las responsabilidades hacia la familia que hemos formado o hacia los otros con los que convivimos. Aquí empezamos a ser protectores de los hijos y de los padres con más conciencia de ello. Surgen problemas de relación con nuestra pareja, nuestros hijos y nuestros padres en la vida cotidiana.
La familia o el trabajo los empezamos a sentir muy demandantes. Los problemas aumentan, conforme los hijos van creciendo, o conforme vamos creciendo en nuestra profesión. Pero no sólo eso, igualmente los gastos aumentan con el estrés. La responsabilidad en el trabajo es mayor ya que otros dependen de nuestro éxito o fracaso. Nuestro tiempo y energía se empieza a compartir con otros. Los hijos crecen y con ellos las preocupaciones y las responsabilidades. Tenemos que aprender a empezar a soltar a los hijos con el tiempo y dejarlos que aprendan de la vida por sí mismos. Nos damos cuenta que nuestros padres merecen nuestra atención, pero ya no nos es posible visitarlos tan seguido. Se están volviendo viejos. Pasan a segundo término y no podemos hacer nada al respecto y esto puede hacernos sentir mal.
Es una gran incongruencia que nos presenta la vida, en el momento que más nos necesitan es cuando menos tiempo tenemos para ellos. Nuestra familia está primero y nos demanda casi todo nuestro tiempo.

Nuestros valores y nuestras prioridades se establecen. Es la época en que me defino como hombre o mujer exitosa o lo contrario. Los hijos crecen y se convierten en nuestros jueces más implacables. Ellos empiezan a definir sus propios valores y nos damos cuenta de que no son los nuestros. Ahora ellos son los “incomprendidos”, y el círculo de la vida sigue girando. Es una etapa muy larga y definitiva en nuestras vidas. Es un ciclo que tenemos que cuidar especialmente. Es la etapa de muchas decisiones, responsabilidades, retos, vivencias fuertes, grandes decisiones compartidas.
Este ciclo requiere de ir cerrando las diferentes etapas que se encuentran en él, haciendo lo mejor que podamos, curando heridas y dándonos cuenta que es el ciclo más rico en vivencias y decisiones. Es la etapa de las grandes enseñanzas, donde la siembra es mayor y de ella depende, básicamente la calidad de mi próximo ciclo.

Y por fin llega la etapa del adulto mayor. Este es el ciclo del conocimiento, de la experiencia, donde cosechamos todo lo sembrado. Donde ya no hay que fingir ante los demás, ya podemos darnos el lujo de ser como somos ante el mundo. Es la etapa de la satisfacción y la ternura. Es el ciclo donde ya no es tan importante tener a los nuestros físicamente con nosotros, pues los llevamos en el corazón. Es la etapa de la vida donde los hijos ya no están físicamente. Solamente está mi pareja si es que hemos sabido y podido mantener la relación, o tal vez nos encontremos con una separación de años o quizá con la viudez. Sin embargo, esto no le quita a esta etapa la importancia que tiene. Es el momento de la gran decisión de nuestra vida: dar gracias por todo lo vivido, lo bueno y lo malo, de lo que aprendimos y que nos ha venido conformado hasta este momento o lamentarme por lo que ya no tengo o no puedo hacer.

Para llegar a tener una vida plena en esta etapa, tuvimos que haber cerrado todos los ciclos anteriores, dejar los resentimientos y los malos ratos, y quedarnos sólo con lo mejor que nos brindaron. Haber pasado de uno al otro con la plena convicción que lo vivido en cada uno de ellos fue lo mejor que pudimos hacer en ese momento. Aquí caemos en cuenta de que somos seres humanos con errores y aciertos, pero eso sí, muy valiosos.

El que físicamente ya no seamos capaces de hacer muchas cosas, y que probablemente el cuerpo ya no se encuentre del todo sano, no se compara con la satisfacción de ver a nuestro alrededor lo que hemos logrado, lo que aprendimos de todo aquello que no pudo ser, y demos gracias por todas las capacidades que pudimos poner en acción en cada etapa y seguir viendo hacia el frente, para que el último ciclo de nuestra vida sea el del triunfo.

Los hijos ya no están físicamente con nosotros pero en cada logro de ellos hay un pedacito de nosotros. Están ocupados en su propia vida tal y como nosotros lo hemos estado con la nuestra. Dejémoslos vivir su vida y gocemos la nuestra a través de todo lo que hemos logrado en cada etapa que hemos cerrado y en la siguiente que se ha abierto.

Vivamos cada etapa de nuestra vida dándonos cuenta de qué es lo que nos toca vivir en este momento, y estemos dispuestos a cerrar el ciclo cuando se tenga que hacer, para poder abrir el siguiente con esperanza y gratitud.

El éxito en la vida está en nuestra capacidad de cerrar y abrir los ciclos que forman esta cadena maravillosa de eventos, vivencias y experiencias que nos conforman.

Nunca es tarde para hacerlo.

Siempre tendremos dos opciones: vivir la vida con todo lo que conlleva o sufrirla. Esta es nuestra propia decisión, de nadie más.

Leido en estrategias pnl